What day is it?! Sunday! • Que día es? ¡Domingo! — (Happy Easter! • ¡Feliz Pascua!)

There, in peace, we shall see that it is he who is God…
we who were unfaithful to this God, who would have made us gods
if ingratitude had not banished us from communion with him…
Created anew in him and made perfect in a more plentiful grace,
we shall see in that eternal rest that it is he who is God, 
he with whom we shall be filled, because he will be all in all…
that day will be our Sabbath and it will have no evening,
but it will end in an eternal Sunday. 
That Sunday will be the revelation of the resurrection of Christ, 
who offers to all of us perpetual fullness, not only of the soul but of the body. 
There we shall be in peace and we shall see. 
We shall see and we shall love. 
We shall love and we shall worship.

Augustine of Hippo, The City of God, XXII, 30, 4

Dear Friends,

How can we receive afresh the words of the Risen Christ, who appeared to his fearful disciples, locked and quarantined, when he said, “Peace be with you” (John 20:19)? The 24 hour news cycle makes it hard to anything we hear. No, we need to feel a message it in our bones, be startled by its possibility as a person who walks out into a windy spring morning. We need the messenger to step out of our screens, walk right up to us, and breath right into us. 

Well then. Happy Easter! In these times of waiting, it does seem like we have nothing to lose. We might experiment with the thought that love is stronger than death. And then believe it. And see for ourselves what it might be like to live no longer for our selves. And when things look particularly bleak, be reminded of the promise of God that all things work together for the good, for those who love the Lord and strive to walk in his promises.

As Dame Julian of Norwich witnessed, “All shall be well.” She just sat up on her death bed and said it.  Julian was infected with the Bubonic plague in May 1373 at the age of thirty-one. Last rites were administered on the fourth day of her illness, and on the seventh day her mother mercifully closed her daughter’s eyelids. Yet it was in this moment that Julian felt a surge of life within her plague-wracked body. In this state she received her visions of Christ, and woke to deliver her powerful message of patience, compassion, and love. From that pandemic fevered place came the most poetic words of assurance imaginable.  “All shall be well, and all shall be well, and all manner of things shall be well.”

Today, in this Easter light, we know that is true, because we have the promise that this story is not over, and the one we will live will never end. There it is, two ways to know that things are going to be OK. We know what is coming next, and how it is coming. Love stronger than death, because love is beating death. And this love in us keeps growing stronger and stronger. Until we can trace the word “All”. We can put our arms around “All”. We can feel the abundance and fullness of “All manner of thing. Will. Be. Well.

So we get up this morning, and stand up (resurrection!), and shout “Alleluia!” God’s got this. There is no better day than today. Jesus lives. All shall be well.

Peace,
Andy+

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Allí, en paz, veremos que es él quien es Dios …
los que le fuimos infieles a este Dios, que nos habría hecho dioses si la ingratitud no nos hubiera desterrado de la comunión con él …
Creado de nuevo en él y perfeccionado en una gracia más abundante,
veremos en ese descanso eterno que es él quien es Dios,
aquel con quien seremos llenos, porque él será todo en todo …
ese día será nuestro día de reposo y no habrá tarde,
pero terminará en un domingo eterno.
Ese domingo será la revelación de la resurrección de Cristo,
quien nos ofrece a todos nosotros la plenitud perpetua, no solo del alma sino del cuerpo.
Allí estaremos en paz y veremos.
Ya veremos y amaremos.
Amaremos y adoraremos.

Agustín de Hipopótamo, La Ciudad de Dios, XXII, 30, 4

Queridos amigos,

¿Cómo podemos recibir de nuevo las palabras de Cristo resucitado, que se apareció a sus temibles discípulos, encerrados y en cuarentena, cuando dijo: “La paz sea con ustedes” (Juan 20:19)? El ciclo de noticias de 24 horas hace que sea difícil escuchar algo. No, tendremos que sentirlo en nuestros huesos, sorprendernos por su posibilidad como una persona que sale a una ventosa mañana de primavera. Lo necesitaremos para caminar hacia nosotros y respirar directamente hacia nosotros.

Bien entonces. ¡Felices Pascuas! En estos tiempos de espera, parece que no tenemos nada que perder. Podríamos experimentar con la idea de que el amor es más fuerte que la muerte. Y luego créelo. Y veamos por nosotros mismos cómo sería vivir sin nosotros mismos. Y cuando las cosas se vean particularmente sombrías, recuerde la promesa de Dios de que todas las cosas funcionan juntas para el bien, para aquellos que aman al Señor y se esfuerzan por cumplir sus promesas.

Como atestiguó la Dama Julián de Norwich, “Todo estará bien”. Ella simplemente se sentó en su lecho de muerte y lo dijo. Julian fue infectado con la peste bubónica en mayo de 1373 a la edad de treinta y un años. Los últimos ritos se administraron el cuarto día de su enfermedad, y el séptimo día su madre cerró misericordiosamente los párpados de su hija. Sin embargo, fue en este momento que Julian sintió una oleada de vida dentro de su cuerpo asolado por la peste. En este estado, recibió sus visiones de Cristo y se despertó para transmitir su poderoso mensaje de paciencia, compasión y amor. De ese lugar febril pandémico surgieron las palabras de seguridad más poéticas imaginables. “Todo estará bien, y todo estará bien, y todo tipo de cosas estará bien”.

Hoy, a la luz de Pascua, sabemos que eso es cierto, porque tenemos la promesa de que esta historia no ha terminado, y la que viviremos nunca terminará. Ahí está, dos formas de saber que las cosas van a estar bien. Sabemos lo que vendrá después y cómo vendrá. Amor más fuerte que la muerte, porque el amor es golpear a la muerte. Y este amor en nosotros sigue creciendo más y más fuerte. Hasta que podamos rastrear la palabra “Todos”. Podemos poner nuestros brazos alrededor de “Todos”. Podemos sentir la abundancia y plenitud de “Todo tipo de cosas. Estará. Bueno.

Así que nos levantamos esta mañana, nos ponemos de pie (¡resurrección!) Y gritamos “¡Aleluya!” Dios tiene esto. No hay mejor día que hoy. Jesús vive. Todo estará bien.

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